Quizá el error es pensar que estás intentando salir de algo, cuando en realidad estás creando algo. Estás trabajando sobre ti. Cada intento, cada caída, cada pequeño paso hacia fuera es una capa más de una obra que no busca perfección, sino verdad.
El arte no se mide por lo limpio del proceso, sino por la honestidad del resultado. Así que si sientes que te liberas y vuelves a caer, no lo mires como un fracaso. Míralo como lo que es: Un proceso creativo en marcha, porque al final, no se trata de no repetir nunca el mismo trazo, sino de que, cada vez que lo hagas, se parezca un poco más a quién eres ahora.