En las últimas semanas, las borrascas de aire han azotado con fuerza, estas borrascas nos recuerdan que no controlamos el entorno, pero sí nuestra respuesta. El arte cumple la misma función: canalizar lo que no podemos dominar y convertirlo en expresión.
El viento arranca hojas, pero también despeja el aire. La tormenta oscurece el cielo, pero prepara una nueva luz.
Quizá por eso, en tiempos de borrascas meteorológicas o personales el arte no se detiene, se intensifica.